domingo, 8 de septiembre de 2013

La teoría del descuido

Hay veces que nos quedamos a medias;
o más bien, nos queremos a cuartos...
porque enteros nos da miedo.
Y ponemos excusas,
dejamos los sentimientos llenos de pelusa
y las emociones se olvidan en el polvo.

Y cuando las sábanas
parece que quieren decirnos algo,
uno de los dos suelta la bomba de humo
y sale escopetado.
Pensamos en todo eso del asentimentalismo
mientras corremos en dirección contraria.
Sabemos que si salimos por la puerta de atrás
duele mucho menos el portazo.

Pero también está la teoría del descuido,
y todos esos besos
con los que no contábamos...
y tu risa,tu barba,tu espalda,
nuestras manos entrelazadas,
y tu voz cuando recién te levantas. 

Y en una de estas,
tú podrías convertirte en el descuido de la teoría. 

domingo, 1 de septiembre de 2013

Los pronombres del quizás


Tal vez deberíamos haber dejado a un lado el verano,
quitarle importancia al extra
de horas que aporta el sol
restar las oportunidades que multiplica
la estación estival

Quizás tendríamos que habernos refugiado en el calor humano
que aportan los días de enero
la nostalgia propia del invierno
a la que vencimos
la rosa de papel en un catorce
de febrero

Y por ello, tendríamos que empezar a valorar
lo que era echarse de menos
no verse cada día
ni cada noche
sonreírle o llorarle a la pantalla del móvil
ahogarse en el tercer café
dibujar corazones en el cristal
empañado del tren
sentir el vacío que acompaña a la derrota,
consecuencia de las mismas emociones
y de las expectativas

Tal vez tendríamos que haber sido más cautos,
fortalecernos con el pasado
olvidar el lado malo
r e s p i r a r
otro aire que no sea el de
motores gastados

Tú, y yo

Sólo quizás

lunes, 19 de agosto de 2013

Cíclicos

Leí una vez que enamorarse en verano es de valientes, qué quién no teme la cuesta de Septiembre y la vida entre trenes, y algún que otro beso olvidado entre los dientes.

Pensé una vez que enamorarse en verano, es humano, y que no existe, por mucho que nos agarremos a las mantas que nos separan del invierno, calor mejor que el de unas manos
y el sol, que compite conmigo cuando busco un escalofrío por acariciarte la piel.

Escribí que ambas teorías son compatibles. Y que el miedo y la ilusión caben en una misma línea.

Memoricé que la distancia más corta entre dos puntos es una línea recta, y me faltaban dardos que tirarte a la cara
cuerda para atarte a mi cama

Te dije una vez, a oscuras, también para nuestras pupilas, que este arte de amar sabe a todo, menos a olvido
y a tierra seca

Que nuestro amor olía a mar
Y no por su certeza, si no por su
inmensidad

¿cuánto amor cabe en una cama de noventa?

Bonitos y fríos 18.

Tú te quedas en la pequeña ciudad,
y a ella la esperan
páginas en blanco que rellenar, 
vistas con sabor a nuevo,
y una habitación que amueblar...

El cambio que la asusta 
y los kilómetros que pueden descoser
la seguridad de tenerla cerca 
y todo lo que os quedaba por hacer.

Llega la independencia, 
la responsabilidad y el miedo,
de no saber dónde encontrar
su hombro de consuelo.

Que la autopista Madrid-Toledo, 
espera con pena ese septiembre.
Que sonarán egoístas mis "no te vallas"
pero optimista seguirá la esquina de siempre, 
aunque se sienta sola a eso de las nueve.

Porque no queda otra que oír sus novedades
a baja resolución a través de la pantalla del ordenador.
Buscar tiempo en el cajón,
tiempo que solo escapa por los horarios que no coinciden,
tiempo que antes os sobraba 
y ahora solo escapa.

Y sin el calor de sus hoyuelos,
parece que el sol brilla un poco menos,
Porque escribo sobre mejores amigas,
esas que conocen la receta
de volver a coser sus sonrisas, 
y dejar intactas sus huellas.

Y es que ella lleva la palabra imprescindible tatuada en la frente, 
imprescindibles sus opiniones, sus razones,
imprescindibles sus valores. 
Por eso, hablaría más bien de la seguridad 
de que las amistades grandes no marchitan...
de amores sinceros y de verdad
que saben hacer malabarismos
sobre el cable del teléfono..

Y hoy 19 de agosto brindo por nosotras, 
que es demasiado bonito lo que tenemos, 
para asustarnos por un poco de distancia.  

Felices 18,
SIEMPRE a tu lado. 

domingo, 30 de junio de 2013

Somos instantes

Si supiera cantar
te contaría
lo de la tristeza
que me aísla,
y sonaría hasta bien
Si supiera tocar una guitarra,
desenvolverme entre sus cuerdas,
cuidar de sus trastes,
y de mis desastres
compondría una melodía solemne
que acompañe a la voz
que te deshace.
Y, si fuera menos melodramática
si dejase de considerar la vida
como una catástrofe natural
e inevitable,
tal vez me atrevería
a esperar la calma después
de la tormenta,
y el lado bueno de las cosas:
tu perfil izquierdo
Escribiría, pero bien
y no en verso libre
ni con asonancias arbitrarias
facilidades
si no en soneto, o en silva romance
como si un trobador tratara de
conquistarte
Y entonces te cantaría
en perfecta armonía
con la yema de mis dedos
y te pintaría
entre pájaros por el aire
Así acabaría contándote
que me divorcié del drama
que ví "El lado bueno de las cosas"
fatal doblada:
tu perfil izquierdo

A veces la tristeza es un sentimiento que se instala por unos días,
y después se marcha

domingo, 2 de junio de 2013

Cuando te miré y no te ví

Nos subimos juntos a un taxi
Y bajamos separados, cada uno por su lado
¿Alguien sabe algo de ella?
Yo tampoco

sábado, 18 de mayo de 2013

MUCHAS FELICIDADES MANDINGA!!!

Mandinga es tan genial que llevo un rato buscando describirla con un solo adjetivo.
Mandinga es mi acelerador y mis frenos, la que siempre tiene ganas y motivos.
Es la que se levanta con los rizos descolocados en la habitación de enfrente cada mañana.
Mandinga (sobre)vive conmigo cada aventura y cada batalla.

Yo la digo que es mi copia mal hecha, mi cromo repetido, porque somos iguales.
Aunque creo que me sobran razones para explicar todo lo que vale.
Ella es la chica más fuerte y difícil que conozco, os lo aseguro.
Y los que quieran conquistarla tendrán que echar abajo sus muros.

Yo he conseguido cruzarlos y las vistas al otro lado son increíbles:
hay mil planes, sueños, canciones; están llenas de imposibles.
Mandinga ríe y el caos del mundo se para para observar su sonrisa,
también las estrellas parpadean y se detiene hasta la prisa. 

Y es que la nuestra es una historia tan mágica y especial...
una vida se une a la tuya, te complementa y te sientes capaz.
Y es porque Mandinga me calma, me baila, me cuenta y me salva. 
Ella siempre se queda conmigo, sé que nunca se marcha. 

Mandinga y tacones, locuras, amores, vodka y el humo del peta
Mandinga y Malta, playa, aeropuertos y arrastrando un par de maletas. 
Mandinga y película con manta, palomitas y abrazando su oso. 
Ella saltando, dormida, borracha, cantando o gritando "que vivan los gnomos"

Yo quiero a Mandinga en todas las modalidades y con todas sus caras. 
Yo la quiero como nunca, como siempre, con todas sus taras,
y hoy 20 de mayo juro quedarme a su lado y apoyarla hasta la muerte.
Felices dieciséis, mi amiga, mi pequeña, mi hermana y mi suerte. 









miércoles, 3 de abril de 2013

Let´s hope for some.


Hace rato que se ha puesto a llover,
como si el cielo estallara inesperado
en un llanto contagioso y amargado;
y me gustaría llorar a mí también.

Pero en vez de eso decido escribirte
Solidaridad, alas del que vale,
porque creo que nunca quisiste irte,
tú que estás basada en sueños reales.

Eres pequeños detalles y amistad,
como la pausa para coger aire.
Eres arte, poesía, ganas de más.
La que nos hace grandes y nos da gas.

El milagro de las risas y las paces,
la que nos hace invencibles y capaces.
Aquella que nos une, quiere y motiva.
La que nos anima, eleva e inspira.

Parece que te estás haciendo pequeña
y ahora me pregunto, ¿dónde estarás?
Las almas valientes te echan de menos.
Triste me miras… ¿por qué te vas?

Un padre ha bebido una copa de más;
llora en casa solitario un anciano;
un político firma un cheque a rebosar;
un niño sujeta un arma con sus manos.

Los periódicos solo recuerdan que faltas,
y aquí estoy yo, escribiéndote cartas.
Son ruegos y también muchas preguntas
¿por qué las balas te matan y insultan?

Si tú deberías invadir las trincheras
y pintarlas de banderas blancas.
Deberías quemar la pobreza, la pena;
ser el milagro que llene gargantas.

Sé cuánto te ríes de nuestro consumismo
y que estás planeando llegar cual tornado
y chocar de lleno con nuestro egoísmo
para quitarnos la hipocresía de un tortazo.

Odias que no levantemos la vista
de nuestros malditos zapatos caros;
te ríes porque nos creemos realistas,
pero solo mentimos e ignoramos.

 Ellos te suelen llamar solidaridad.
Yo prefiero llamarte urgentemente,
que este desastre quiere un poco de paz,
te necesita a ti, mi pequeña libertad.

Si es imposible intentar entenderte,
Para darle al mundo un poco de aliento.
Si es imposible entender intentarte
Y no quererte 
en el intento.


sábado, 23 de marzo de 2013

Palabras que querría que cantaras

No sabía lo que era estar sin ella
Hasta que la encontré
Recorriendo otros lunares
Cantando en otros labios
Respirando en otra piel
Que no era la suya
Ni su palidez

No sabía lo que dolía imaginar
Hasta que la imaginé
Desnudandose sola
Entre sábanas frías
Mientras yo moría de frío
Desnudando otras piernas
Por el peso de su ausencia
En el infierno de aquella habitación

María
No sé que hacer contigo
Cada vez que me pones
El altavoz en las heridas
Que sangran y lidian
Corriendome ante otros ojos
Que no tienen nada que ver
Con la alegría de los tuyos

El polvo más triste es aquel en el que hay amor
- para la persona que no está debajo tuya.

martes, 22 de enero de 2013

Amargo

Mis labios de un rato,
saben a promesas a plazos
y hundirán el barco,
antes de esperar a la tormenta.
Mis sonrisas firmarán,
cheques sin fondo.
Fondos que tocaron
más de una vez,
cuando era inocentes
y soñaban rimando.

Tú te empeñarás en llenar
la rueda de parches,
aun sabiendo que,
terminará por pinchar.
Porque en verdad,
nos gusta vivir,
a velocidad de caída..
LIBRES, dilo.

Los daños colaterales,
y el cigarro con el que me hablas
en silencio de distancias.
¿Para qué nos sirve el dolor?
- te pregunto rimando.



sábado, 12 de enero de 2013

seiscientos once


¿Cuándo consigues aceptar que sus historias nunca van a amanecer en tu almohada o que su sonrisa no estará brillando solo para ti en la acera de enfrente? No me digas que no has pensado ni un segundo en los seiscientos kilómetros que nos separan. Que tu corazón no se ha congelado de pena después de escuchar nuestra canción. Esa pena como aguacero que moja las ventanillas durante el viaje de vuelta; no sé si sabes que ninguno estamos a salvo de los aguaceros si donde llueve es en el corazón. 

  Reduces tu locura de vida en cuatro guiños tontos y dos cervezas. Mis botitas negras se levantan del suelo enganchadas en tu cintura. Y tú volteas mis problemas, aprietas fuerte mi cuerpecito curioso con saber cómo te había tratado la vida. Hablas como si no supieras de qué va todo esto, como si te supiera a poco este mucho que solo tú y yo conocemos. Estallamos una guerra entre lo que no podemos, lo que no debemos y lo que queremos, y llamas de madrugada a la puerta de mi habitación de hotel. La 611, donde te esperan los besos que no se dieron. Los nervios que tú solo me provocas se frotan los ojos, para saber si eres realidad. Los tuyos no paran de contarme que por el norte llueve mucho y que les faltan soles y chicas de ciudad. No sabía hasta entonces todo lo que echaba de menos tu acento, tu pestañeo lento. No sé si fue en tu excusa o en la mía, ni si nos pasamos de la raya porque estábamos con los ojos cerrados... Y los sueños despiertos.

Pero todo eso se queda en una historia sin final, en llorarte cada vez que ponemos carretera de por medio. Y ahora quiero que te quedes con mi mitad, porque tú ya has rellenado el hueco de todo lo que he perdido este año. A cambio, te prometo también ser tu secreto y quererte lejos, pero lo más cerca posible de lo que ninguna te ha querido antes.

Es tan difícil dar algo tan increíble por imposible. 

domingo, 6 de enero de 2013

pausa para cocinar dudas, vuelta y vuelta.


Me vacunaron contra ciertas emociones,
superé hostias y resacas
y aprendí que el que no sufre, machacha;
que el que no apuesta, no gana.

Colgada de esas manos, hice paracaidismo.
Caí arañandole las mejillas
se quedó la pena de puntillas
y yo, jugando con mis abismos.

Pero hoy,
hoy apuesto por una boca,
por sus hoyuelos y mordiscos,
una risa que coloca
y ojos a ratos ariscos.

No sé cómo coño lo hace,
pero espero que
no
deje
de
hacerlo
nunca.
Alcanzamos la tregua, las paces,
hasta los escalofríos en la nuca

Después de mil pasos a ciegas,
después de emociones que niegas,
llegué a un acuerdo con la inercia.
Alcanzamos la tregua, la mezcla.

Quiero decir, mezclamos su bordería
y mis "hoy no me apetece hablarte"
y de ahí salió algo que sorprendía:
un "sé
que
ya
no
quieres
marcharte".