sábado, 25 de noviembre de 2017

Vía libre

La inspiración llegó a borbotones,
tras la estampida.
No recordaba haberle abierto la puerta,
hasta que se coló en la casa
y las paredes quedaron cubiertas de tinta.

No tuve tiempo de recoger los restos del incendio.
Las inseguridades colgaban de un lado de la cama,
con un par de promesas a medias,
enredadas en las sábanas
- mierda, ahora tendré que cambiarlas -.

Las mentiras las acumulé en un cajón
sin preocuparme demasiado
por si algún día revienta
y dejé encima de la mesa
un folio en blanco
donde esparcir la nostalgia
y que el recuerdo
trabaje por su cuenta.

Será el frío que aprieta,
el invierno que no alberga reservas
y la mosca,
siempre detrás de la oreja.

viernes, 24 de noviembre de 2017

La vida sin vértigo

Hoy he salido a caminar
me he puesto las botas,
a prueba de realidades,
y me he pintado los labios de rojo,
ese color que tan poco duraba en mi boca
cada vez que me vestía de sonrisas
para ir a verte.

Sin pensarlo,
he llegado al Museo del Prado
y he visitado esa exposición
a la que prometimos ir juntos.

No te voy a engañar:
sin darme cuenta,
he buscado el reflejo
de tus ojos verdes
en todos los espejos,
y lo único que he encontrado
es a una niña disfrazada de mujer
que no sabe qué hacer
con todos los recuerdos
de la vida que nunca tuvimos.

Después de desvivirme
en cada pincelada,
he seguido caminando
y he recorrido
el mismo paseo que hicimos juntos
la primera vez
que abrimos nuestras ventanas al mundo:
entonces vi en ti una galaxia,
con poemas como estrellas.
Ahora solo encuentro un enorme agujero negro
y unas nubes,
que amenazan con tormenta.

Ya en casa
he abierto una botella de vino
que guardaba
para una maratón de películas
que jamás vimos
y borracha por la rabia,
me fui a la cama,
esa que ya no recuerda
el día que decidimos rendirnos
y tirar la toalla.

A la mañana siguiente,
el vértigo había pasado.
Solo entonces,
me di cuenta:
fuimos soñadores
de un futuro
que no recordamos
cuando despertamos.


domingo, 19 de noviembre de 2017

Si tú dices Ben

Vengo a probarte.
a teñir de estrellas el sonido de tu risa,
descolocar tus palabras cuando hablas,
para después encontrarnos en ese punto
y aparte,
que siempre comienza con otro párrafo,
mejor que todos los capítulos anteriores.

Vengo a enseñarte
que la espera,
a veces,
es el mejor calentamiento,
antes de echarnos a correr
por este maratón que llamamos “vida”.

Vengo a contarte,
que ya me acostumbré al lenguaje de la herida,
el dialecto de las cicatrices,
las abreviaturas de las frases que nunca te dije,
por miedo a quedarme muda.

Vengo,
no sé si para quedarme,
pero sí para besarte las costillas,
hasta que florezcan los almendros

y líderes la primavera.

M, 
siendo más M,
que nunca.

domingo, 5 de febrero de 2017

parasalvarte

No hay más rareza
que la pureza de tus escombros,
       escombros que escondo,
       en el ruido del haber sido,
lo que pudimos, y no fuimos.

El ahora espacio de mis abrazos,
y los rostros sin rastro.
       Las promesas sin repisa,
       y los desquicios de mis precipicios.
Si hoy hablo de mis demonios,
es porque dicen que escribir
es la mejor cura,
       - paracaídas, parasalvarte.

Jornada de heridas abiertas,
legado de algún pasado.
     Las coutas de la herida,
      los delirios de la cicatriz,
lo que nos quedó por reir.
Ya no hay musas en mi misa,
solo mocasines y camisas.
   Los veinte que te pesan,
   lo que restas no regresa.

Todos presa de la prisa,
   más adeptos que atentos,
       tan rápido que ni nos miramos.

tirar el balde

Últimamente, parece que todo queda en balde,
y cada vez me cuesta más acostumbrarme
a esta resignación constante.
Que ya lo decía Bob,
"the answer, my friend,
 is blowing in the wind".
y solo respondemos con pena, 
una pena poco sincera, casi baladí.

No paro de intentar repetir mentalmente,
cada casa sin tejado, cada niño sin zapatos,
y me siento tan hipócrita e ilógica, 
que a veces, todo casi se me olvida. 
No encuentro respuestas ni sentido, 
a la hipocresía de nuestros suspiros,

Y es que a veces, desde este lado del andén, 
pierdo la forma de contarte, 
que la vida desde aquí es más cobarde. 

Menos mal que aún quedan,
los que eligen el cambio y no la corriente,
los principios, la fe de los valientes.
Emocionarte,
por todo lo que te queda por aprender,
no conformarte,
soñar ser el cambio que quieres ver,


y revelarte.