Vete pensando que tendrás que fabricar un pozo
tan grande como todos nuestros fondos, reservarme solo a mí el derecho de
admisión y acostumbrarte a las montañas rusas, que sí, que marean, pero son
divertidas. Porque ahora estamos juntos en esto. Ahora la cosa es seria, y hasta un poco más graciosa. Y es que unos días vienes con camisa nueva a sacarme los colores y
otros de mis casillas y con el chandal mal puesto. Lo suyo, o lo nuestro mejor
dicho, sería perder el pulso cabeza-corazon y perder la noción del tiempo a base de cosquillas. Puede que mi falda le esté sonriéndo al signo de interrogación de tus vaqueros. Lo suyo, o lo nuestro digo yo, sería
dejar claro que el amor no se tiene que tratar con delicadeza, ni la piel solo
con caricias. Lo suyo, o lo tuyo quería decir, es
llegar y hervir este frío de entretiempo mientras te cuento las cosas que me he
perdido porque estaba pensando en tu sonrisa.
sábado, 21 de abril de 2012
Mirando tu risa, un poco más seria ahora.
Vete pensando que tendrás que fabricar un pozo
tan grande como todos nuestros fondos, reservarme solo a mí el derecho de
admisión y acostumbrarte a las montañas rusas, que sí, que marean, pero son
divertidas. Porque ahora estamos juntos en esto. Ahora la cosa es seria, y hasta un poco más graciosa. Y es que unos días vienes con camisa nueva a sacarme los colores y
otros de mis casillas y con el chandal mal puesto. Lo suyo, o lo nuestro mejor
dicho, sería perder el pulso cabeza-corazon y perder la noción del tiempo a base de cosquillas. Puede que mi falda le esté sonriéndo al signo de interrogación de tus vaqueros. Lo suyo, o lo nuestro digo yo, sería
dejar claro que el amor no se tiene que tratar con delicadeza, ni la piel solo
con caricias. Lo suyo, o lo tuyo quería decir, es
llegar y hervir este frío de entretiempo mientras te cuento las cosas que me he
perdido porque estaba pensando en tu sonrisa.
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