martes, 24 de abril de 2012

Estás en mis venas.

Y al final, la balanza se compensa. El universo se rige en su equilibrio, y todo lo que ríes es directamente proporcional a todo lo que lloras. Por que después de todo, el equilibrio es posible, necesario.
Las líneas rectas que te salvan de las curvas sacacorchos. La nota ideal sin altibajos. Algo así dicen que pasa con las personas, con las virtudes y con los defectos, con la cara mala y con la buena, y la forma de aceptar ambas. En mi caso, tengo tantas virtudes como defectos. Uno de ellos, escribo mejor que hablo. Fortuíta y desgraciadamente. Por eso intento explicar todo lo que pasa por mi cabeza cada vez que Andrea se ríe. Cada vez que Andrea me habla. Cada vez que dice 'ch' con ese acento tan tonto suyo sabor a 'puedo salvarte el día'. Por que señores, Andrea es de esas, por calificarla de algún modo. Aun que puedo asegurar que no es lo típico que te encuentras ni en los mejores barrios de Madrid,Toledo o Salamanca, ni dueña de la copa más cara. Aun que con ella cada error puede salirte caro si no sabes arreglarlo. Por que estamos hablando de la chica que no se enfada sin reírse antes, o no llora o se ríe, o se enfada y te quiere todo a la vez. Estamos hablando de abrazos curativos naturales, sin conservantes ni colorantes. Solo el de sus ojos. Y las tardes de fútbol entre gritos de gol. Triunfo el tuyo cuando llegaste,triunfo el mío cuando te encontré. Triunfo el nuestro cuando ganamos el Mundial de sonrisas entre ideas claras sobre un montón de dudas que se olvidan por sí solas si hay hielo y negrita de por medio, si prometes que te quedas conmigo y nadie más. Hoy y mañana. Y repetir lo mismo todos los días. 
'Por que hoy puedes llenar el vaso con tu risa, por que hoy puedes tachar los días malos, los de lluvia y hasta los que no te dejaron dormir"








Optimismo irreal.
Sueños reales.

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