miércoles, 3 de abril de 2013

Let´s hope for some.


Hace rato que se ha puesto a llover,
como si el cielo estallara inesperado
en un llanto contagioso y amargado;
y me gustaría llorar a mí también.

Pero en vez de eso decido escribirte
Solidaridad, alas del que vale,
porque creo que nunca quisiste irte,
tú que estás basada en sueños reales.

Eres pequeños detalles y amistad,
como la pausa para coger aire.
Eres arte, poesía, ganas de más.
La que nos hace grandes y nos da gas.

El milagro de las risas y las paces,
la que nos hace invencibles y capaces.
Aquella que nos une, quiere y motiva.
La que nos anima, eleva e inspira.

Parece que te estás haciendo pequeña
y ahora me pregunto, ¿dónde estarás?
Las almas valientes te echan de menos.
Triste me miras… ¿por qué te vas?

Un padre ha bebido una copa de más;
llora en casa solitario un anciano;
un político firma un cheque a rebosar;
un niño sujeta un arma con sus manos.

Los periódicos solo recuerdan que faltas,
y aquí estoy yo, escribiéndote cartas.
Son ruegos y también muchas preguntas
¿por qué las balas te matan y insultan?

Si tú deberías invadir las trincheras
y pintarlas de banderas blancas.
Deberías quemar la pobreza, la pena;
ser el milagro que llene gargantas.

Sé cuánto te ríes de nuestro consumismo
y que estás planeando llegar cual tornado
y chocar de lleno con nuestro egoísmo
para quitarnos la hipocresía de un tortazo.

Odias que no levantemos la vista
de nuestros malditos zapatos caros;
te ríes porque nos creemos realistas,
pero solo mentimos e ignoramos.

 Ellos te suelen llamar solidaridad.
Yo prefiero llamarte urgentemente,
que este desastre quiere un poco de paz,
te necesita a ti, mi pequeña libertad.

Si es imposible intentar entenderte,
Para darle al mundo un poco de aliento.
Si es imposible entender intentarte
Y no quererte 
en el intento.


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